Normativas y exigencias

Como es de sobra conocido por el sector las normativas y exigencias que afectan al ciclo del agua son extensas, complejas y variadas, pero se cumplen? Sirven para algo?

Nos hacemos eco de un antiguo informe elaborado por Facua en el 2013 donde se abordaba la situación de las diferentes normativas relacionadas con el agua. Solo queremos iniciar con este post un análisis sobre la situación actual y los retos que tenemos por delante. Ha cambiado algo en estos últimos cinco años? Tiene pinta de cambiar?

La Directiva 2000/60 del Parlamento y el Consejo de 23 de octubre por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas, en las continentales, las de transición, las costeras y las subterráneas, tratan de unificar y refundir la normativa europea existentes en estos ámbitos.

Esta Directiva Marco de Agua se ha convertido en la norma base en todos los países europeos y nace con la intención de garantizar la protección de las aguas y promover un uso sostenible a largo plazo que certifique su conservación en el futuro.

Esta Directiva establece un horizonte medioambiental claro. En el año 2015 debe de haberse alcanzado el buen estado de los ecosistemas acuáticos de todos los países de la unión europea, para lo cual cada uno de ellos debe desarrollar planes de gestión que garanticen el objetivo, en depuración y en el resto de los factores. Asimismo debía designar la administración competente en cada estado para su aplicación, cuestión que en España no es tan fácil, por la diversidad de competencias, tal y como se ha reflejado con anterioridad.

El primer reto que tuvo la Directiva es hablar el mismo idioma de agua para todos los países miembros. Así estableció, por ejemplo, el término demarcación hidrográfica, definiéndola como la unidad de gestión en el tema del agua, como la zona marítima y terrestre compuesta por una o varias cuencas hidrográficas así como las aguas subterráneas y costeras asociadas.

Lo más destacable de la Directiva Marco de Agua quizás sea el propio concepto que ya le da a ésta, la cual ya no es un mero recurso sino un elemento clave para la conservación de los ecosistemas vivos y como consecuencia, algo esencial para la vida.

La Directiva tenía una aplicación inicial para que los países valoraran sus aguas (registro de zonas, creación de demarcaciones hidrográfica etc).  En segundo lugar establecía que para el 2009 los países debían de elaborar planes de gestión en cada demarcación hidrográfica teniendo en cuenta los resultados de los análisis y estudios realizados. España cumplió con los suyos en las distintas cuencas. En relación con la ciudadanía hay que destacar que la Directiva obliga a los Estados miembros a fomentar la participación activa de todas las partes afectadas, y concretamente de los usuarios finales del recurso desde el mismo momento de la formación de los planes de gestión. Además, estos deben también someterse a audiencia pública. Las Administraciones han sometido a audiencia pública los Planes Hidrográficos, pero la participación en los órganos que las Administraciones con competencia en política de aguas han ido creando ha sido muy irregular, claramente insuficiente, y no ha dado los frutos que se esperaban y que mandaba la Directiva Marco.

De otra parte, los usuarios, no participan ni en la gestión de recurso ni en la formación de unos precios de un recurso que es público. En el año 2010 se debió dar un paso más. Es la fecha a partir de la cual los Estados miembros tenían que garantizar una política de tarificación del recurso que incitara a todos los consumidores (finales o no) a utilizar los recursos hídricos de forma eficaz y a que todos los sectores se implicaran en la recuperación de costes de los servicios relacionados con el uso del agua, incluidos los medioambientales.

Los Estados miembros deberían establecer regímenes que contemplen sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias en caso de infracción de esta Directiva Marco. Europa ha pretendido establecer un marco regulatorio común para el agua, por eso cada país miembro ha tenido que ponerse a trabajar en su territorio en un tema tan complejo como el que se trata y con plazos preceptivos, en aras de un bien medioambiental superior. Ese objetivo medioambiental está encauzado ya en Europa, pero sobre los derechos de los suministrados queda aún mucho camino por recorrer.


Te invitamos a enviarnos tus comentarios sobre la situación actual. Crees que las cosas se están haciendo como indicaba la directiva? Qué se debería hacer?. El trabajo que tenemos por delante es importante y urgente. Desde ATSA queremos abrir las puertas a todos aquellos dispuestos a compartir esfuerzos por cambiar nuestros modelo de gestionar el agua.

Email de contacto: informacion@tratamientosostenibledelagua.com

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